City boy-lo que pensamos de JAPÓN-PON
La forma de vestir bien en japón –allende el traje yakuza con corbata- es el City Boy, y cuenta con varios principios. Estos coinciden con la manera en la que la cultura japonesa sobrevivió al transculturalismo y al trato colonial que les dieron los Estados Unidos cuando desmantelaron el imperio japonés y dejaron sin alma a una nación cuyo exceso de orgullo les condujo al abismo de la guerra que terminó en 1945. Es que la moda es una cosa hermosa.
Me caso, pero a qué costo: el mercado del amor
No me pidieron matrimonio en mi closet, tampoco tenía en su mano el tacón Monolo Blahnik azul, piel de becerro y su hebilla con detalle de cristal. Fue en la casa de mi suegra, con su familia y parte de la mía, arrodillado entre rosas rojas, con el anillo en la mano. ¿Relación con Carrie? Fue algo íntimo, real.
Szinveszter Makó:ZILVESZTER MAKÓ:
el ojo por el que todos quieren ser mirados
A los que no sabían: Silvestre Dangond tiene un émulo en Hungría. El artista Szilveszter Makó también canta vallenato. Todo esto es falso. Makó es un fotógrafo y director creativo que ha trabajado para grandes marcas y ha retratado a las celebridades del momento, pero no haciendo lo que puede hacer cada una de estas más fácil y más barato con una sola selfie, say chees, sino apelando a muchísimas referencias estéticas, las que nos suenan y las que no nos suenan tanto. Hablemos de este Szilveszter y veamos que la moda, hoy, propone un silvestrismo totalmente alternativo, quizá con un tinte dadá. Acompáñenme, silvesztrisztas.
Virgil Abloh: streetwear y alta costura
El trabajo de Abloh introdujo un enfoque más conceptual en el diseño de moda. Sus prendas no solo se trataban de estética; estaban cargadas de significado. A través de su uso del texto y los gráficos, Abloh convirtió el streetwear en un medio para la autoexpresión y la crítica social, lo que permitió que sus diseños fueran vistos como arte en lugar de simples prendas de vestir.
Inexmoda: modelo para armar
A los que no saben: vestirse bien es pecado. Sí. Pe-ca-o. También vestirse mal. Esta es la dedicatoria para todos Ustedes, los que leen estas líneas. Chiques: van a arder, van a arder en lo profundo del Infierno. Carita feliz, de diablito. Antes de entrarle al tema tengo que contarles que en Chile (y muy seguramente en otras partes del mundo), en Atacama, hay un lugar tenebroso, un desierto con bichos que succionan sangre con telepatía. ¿Sabían? Obvio no sabían porque es mentira. Se trata de un desierto con montañas hechas de ropa, colecciones de marcas europeas que no pudieron venderse[1], montañas hechas de toneladas de ropa vieja que se acumula como basura chic,llenándose de arena y ácaros por la gracia del viento.
Tejer lo invisible
Hoy entiendo que el desarrollo personal también es una forma de arte. Como Olga de Amaral y Chiharu Shiota, todos estamos tejiendo algo: una versión más honesta de nosotros mismos. La moda, el arte y la vida no son tan distintos: nos invitan a mirar con atención lo que llevamos puesto, afuera, adentro, y preguntarnos si ese tejido le hace verdadera justicia a la historia que queremos contarle al mundo.
Bullosas: las camisetas de los porteros de fútbol en los 90
Lo de Jorge Campos no fue un caso aislado, aunque sí el más icónico. En toda Latinoamérica, los porteros adoptaron esta libertad. Era como si el espíritu del carnaval y la alegría de nuestras culturas se filtrara en el césped a través de sus camisetas, y países como Brasil y Colombia también empezaron a ser referente en el tema.
Tagwalk: ¿el Google de la moda?
Para los amantes de la moda, seguir cada pasarela y escanear cada look se vuelve un desafío casi a contrarreloj. Alexandra Von Houtte se percató de esto hace 9 años, más precisamente en 2016 cuando creo TAGWALK, el “Google de la moda”. La francoinglesa, comenzó su carrera como estilista freelancey, al darse cuenta de lo difícil que era encontrar los looks que las redactoras de moda le pedían, decidió crear «el motor de búsqueda de la moda».
Moda y presidentes: relaciones de consumo
Se requiere una política de moda que priorice la producción local, con incentivos fiscales para las empresas sostenibles, aranceles inteligentes que nivelen el campo de juego y programas que estimulen los oficios tradicionales. Solo así se podrá romper el ciclo de dependencia y se permitirá a los consumidores apoyar a sus propias comunidades, en lugar de ser meros engranajes en la maquinaria de la moda rápida global.
Outfit para un concierto de Ca7riel y Paco Amoroso
Dicen por ahí que cuando miras largamente una prenda de vestir –así como un abismo-, ella también mira dentro de ti. Esta frase –robada a Federico Niche- nos da pie para hablar de lo que Ca7riel y Paco Amoroso se ponen encima. Desde 2024, la popularidad de este par subió a tal punto que todos quieren vestirlos. Las grandes marcas los llevaron a la Semaine de la mode de Paris y a otros eventos donde dejaron de ponerse la ropa propia de su gusto, para salir en revista y desfiles de Jean Paul Gaultier. Camisas vaporosas, transparencias, pantalones con moños, derrochando onda, uno de negro y otro de marrón. Salen en las fotos como lo opuesto a Juan Peterson con su hijo Gaspar en la exposición de Andrés Sigal, hermafroditas entre las caras lánguidas de la farándula occidental. Pero esta es la etapa más nueva de sus vidas.
El futuro reside en el pasado
Recuerdo de pequeña ir a la brocante -mercadillo de segunda mano- todos los domingos cerca de mi casa en los suburbios parisinos con mi madre. Me fascinaba ver cómo los comerciantes llegaban en sus furgonetas blancas a exhibir los tesoros que con tanto cuidado habían escogido, esperanzados en que alguien valorara la historia que había detrás de cada objeto o prenda.
El loop de una identidad abstracta: sobre la homogenización del gusto
El consumo desbordado de las microtendencias del fast fashion ha provocado una homogenización temporal (de tiempos muy cortos) en las identidades estéticas: las mismas paletas de colores, los mismos cortes de prendas y los mismos dos o tres estilos de zapatos para tanta gente como podamos imaginar. Sobra decir, pues, que nada de esto lo elegimos, es más bien el modo en que opera el sistema de la moda,
que tensa lo justo sus cuerdas para que no tengamos opción: es irresistible.
Frozen o la relación frío y estilo
Tener más prendas para protegerse del frío garantiza que uno pueda jugar con colores y texturas o pueda verse como un modelito de Armani desfilando por las galerías de Milano. Portar camisa, un suéter y, sobre este, una chaqueta es una ventaja para quienes simulan ser una alcachofa que se desprende primero de sus hojas, hasta desprenderse finalmente de sus pistilos hasta dejar ver el corazón. Portar una camisa blanca o de rayitas azules, con una primera chaqueta delgada encima de color gris claro, puede verse muy bien con un sobretodo o un abrigo negro. Sin embargo, para vivir esta proeza de la moda debe hacer una temperatura, mínimo, de 10 o 5 grados centígrados. Esto no ocurre en todas partes ni a todas horas. Además, lucir una paleta de colores variada requiere de luz solar. De lo contrario, ese esfuerzo de elegir colores no deja más que la satisfacción personal, y esa eme para qué.
Mapa de armario
Vestirnos para la vida que tenemos es una idea que ha tomado fuerza los últimos
años que han estado atravesados por tendencias aspiracionales no solo en lo que
nos ponemos sino en lo que consumimos, habitamos e incluso con lo que
adornamos nuestras casas. Como si la pantalla nos hubiese puesto estanterías de
personalidades para escoger y, entre tanta diversidad y fantasía, hubiéramos
perdido el alma. Algo así dicen algunos críticos de moda que se preguntan por
la pérdida del estilo, ¿será la muerte del estilo la respuesta a haber perdido de
vista la vida que ya tenemos, la vida que de verdad habitamos?
“Alicia representa a muchas de nuestras antepasadas que se abrieron camino en entornos machistas” Viviana Serna
La actriz caleña Viviana Serna, es quien da vida a Alicia en lanueva adaptación televisivade La Vorágine, de José Eustasio Rivera, que se transmitirá por HBO desde el 24 de julio. Esta narración no solo nos sumerge en la barbarie y genocidio contra las comunidades indígenas del Amazonas, para la que su mano de obra fue esclavizada al beneficio del caucho, uno de los recursos fundamentales de la Revolución Industrial; también, nos muestra la evolución del rol femenino dependiente e idealizado del siglo XIX. A través de Alicia, vemos cómo se va dando un rompimiento en las estructuras de la sociedad de la época, ya que su personaje pasa de desobedecer a su familia, una entidad sagrada, al negarse a contraer matrimonio con el terrateniente elegido por la misma.
La reproducción industrial de los calcetines en la época de la obra de arte
Hoy en día eso no pasa. Los niños piden medias y hasta frutas sin alteraciones genéticas, ya no piden ni bicicletas ni un Atari. Pero claro, esto es obvio porque las medias ahora son sublimes, son obras de arte. Recuerdo que en el jardín infantil donde me formé, nos leyeron Fin de Partida (1961), de Beckett. Allí, sus personajes sostienen que cambiaría el mundo por unos pantalones. Yo, por mi parte, les confieso: cambiaría el mundo por un par de calcetines de los de ahora, coloridos y con bordados de brugmansias que cuentan historias como los códices aztecas o las pinturas del parque Chiribiquete, incluso hay medias de RBD o de la Noche Estrellada de Van Gogh, incluso con la cara de Donald y de Donald Duck.

Dime si son latinas: breve historia de una estética imaginaria
Latinoamérica de forma robusta y contundente: la música tropical, caribeña, el
tango; el cine mexicano que viajó por todas partes; el Boom Latinoamericano de
literatura del que todavía hoy se sigue hablando: instrumentos culturales que
permitieron imaginar la unidad de algo, que armaron piezas para intentar agarrar
con las manos algo que no se puede agarrar. Así como los museos nacionales y
los himnos habían permitido imaginar un país, el arte hecho en América y el
compartir los mismos problemas fruto de la colonización y la migración,
permitieron imaginar Latinoamérica.

Los reality show o el arte de las guerras entre corales
Ahora lo veo más claro. Antes no entendía un Q y mi papá –cuando todavía estaba vivo- trataba de explicarme: “Hijo, es un misterio. Es muy impresionante ver cómo esta gente está encerrada, cómo intrigan, cómo manipulan…”. No paraba de hablarme de las cosas que, escondidas a los ojos de todes, acechaban entre la banalidad declarada, franca-ahí-en-la-cara, de la trama y las subtramas que se tejen en los reality show. Pregunta para ustedes, lectoras y lectores, que yo respondo en “capítulos”, como debe ser: ¿Qué es un reality show?, ¿cuál fue su contacto con ellos?, ¿eso para dónde va?

¿A qué huelen los juguetes de la infancia?
Alegría, natilla, buñuelos y plástico. Llegó diciembre, llegó el fin. La consigna –por lo menos la propia- es solo una: es el mes más bonito del año porque llegan muchas, pero muchas, cosas: mercancías. Pero detrás de todo hay filosofía y deben dividirse aquellas en dos. Unas tienen vocación de basura, mientras que otras aspiran a la inmortalidad y esta segunda aspiración llega por dos vías; de primera está la de la ternura del recuerdo y de segunda está la posición que ocupa en las estanterías de un coleccionista. Esta cuestión se entiende mejor cuando caminamos por el centro de cualquiera de las ciudades de Colombia –regla que quizá se aplique a toda América Latina- para ver muchísimas chucherías, adornos desechables de navidad, objetos que fueron creados para llenar nuestros hogares de vida pero que casi no tienen vida útil.

Dibujar
A mí me parece fácil, pero por brujo, porque nací así, con algo metido entre las manos y los ojos. Para otros es difícil, aunque la verdad el asunto no es ni de perspectiva porque dibujar no tiene nada que ver con dibujar bien. Son dos cosas difícilmente emparentables. Con decirles que antes, en otra vida y a pocos meses de terminar con esta nueva, cuando era profesor, me gustaba pedirles a mis estudiantes que dibujaran. Les entregaba una hoja y no sabían qué hacer en ella. Nada, pero nada en esta vida, me ha llegado a parecer más extraño que la indecisión a la hora de invitar a alguien a garabatear. ¿Se requiere bizarría para dibujar, para expresar algo? Puede que sí, puede que no. Lo que sí percibo es algo en la duda que se teje en cada vaivén imperceptible de los dedos que retienen la lapicera: miedo o –a lo sumo- un temor ridículo a hacer las cosas mal, como si se tratara de reproducir la realidad. Aunque –ahora que lo pienso mejor- puede que sea una conspiración celestial la que nos impide reproducir el universo. Tampoco podemos ser tan responsables, la verdad.

SUEÑOS: Guía para explotar el capital espiritual
A que Usted no sabía que estuvo soñando mal toda su vida. A que no. Igual, si no puede hacerlo bien es algo de lo más normal. Soñar es algo que ocurre tal y como pasan todas las cosas buenas de la vida: sin razón. Sin embargo, ni importa saber o no saber, sino que se trata de cómo explotar los sueños porque son capital espiritual. Así, este texto se propone mostrar –desde una perspectiva muy personal- cómo utilizar los sueños para tomar decisiones; se aclara que soñar es un proceso racionalizable, pero, a fin de cuentas, i-rra-cio-nal (¿a que tampoco sabían que así se organizaban las sílabas de esta palabra? A que no, a que tampoco).

Cómo volverse un brujo – Parte Tres
Apotropaico. Esta voz que resume la esencia de la magia, resume también el deseo que hay detrás de la brujería o de sus contras. La palabra, no sé qué significa, busquen, pero sus efectos prácticos nos remiten a lo que queremos cuando pedimos ayuda del más allá: protección del mal, refugio, que el peligro tome distancia o regrese a su morada tras ser tocado por la flecha de Artemis. Es algo así como el poema que mi hermano hizo cuando era niño, y que dice: “Toda la gente quiere más salud y comida [.T]an les gustaría que poco los rechazaran (…)”. La brujería sirve para eso, no sé lo de la comida, pero sirve para eso. Y bueno, con el Tarot nos pasa igual. Buscamos la sabiduría de los Arcanos porque tienen algo que no entendemos, que tememos, pero este temor no es tan fuerte como la curiosidad ante la necesidad de conseguir un monstruo que nos proteja (ver Parte Dos). En otras palabras, es la mano que concede deseos terribles –referencia a Jacobs’ Monkey Paw.

Cómo volverse un brujo – Parte Dos
A los monstruos se les debe mostrar y punto. Etimología. Por eso se llaman así: monstruos, porque se “monstran”, porque se muestran. Arcanos, hablemos de los arcanos. Como a cualquier niño normal, a mí me encantaba el ocultismo; en reuniones familiares, los adultos hablaban de espantos o magia negra –que a fulano lo rezaron y que no sé qué- y yo, con mis mejillas rosadas y mi carita angelical, no sonreía, aunque internamente el sentimiento era más bien un júbilo oscuro que aún recuerdo, el aleteo de millones de polillas tapando la luz del Sol. Lindi.

Cómo volverse un brujo – Parte Uno
A mi vida llegó Mariana Enríquez, digamos, en el momento que más lo necesitaba y, obvio, por accidente. En la cuenta de youtube de la Fundación Juan March de Palma –se las recomiendo- postearon una entrevista nueva, una de esas que no acostumbro a ver porque prefiero las charlas más académicas. Era una tarde cualquiera de finales del 2023 y yo tenía la cabeza puesta en ir a visitar a mi papá que se había enfermado gravemente.
