REGUETÓN: FUNCIÓN POLÍTICA Y MERCADO

Años atrás, unos reguetoneros derrocaron al gobernador de Puerto Rico, de PR. En redes sociales y por televisión, René Pérez (Residente, Calle 13) y Bad Bunny (joven y no tan conocido) urdieron una conspiración y la ejecutaron hasta vencer; también estaban otros personajes relevantes como Enrique José Martin Morales, Benicio del Toro, Wisin o Yandel
– no sé cuál es cuál- y otras-gentes-así-divinamente. Los dos primeros levantaron a las masas, las hicieron pensar y salir a la calle a marchar, aunque perreando, en una suerte de estallido social musical. Así derrocaron a Ricardo Roselló. El reguetón logró una hazaña política: tumbar un gobierno opresivo, porque hacer música y abusar del autotune son actos políticos.

Revolución francesa x Magia vudú x Sabor afrocaribeño

La Revolución Francesa. Todo el mundo habla de esa vaina, pero pocos se refieren a gestas que impactaron directamente en América Latina. En 1789, los franceses revolcaron todo, pero el verdadero mambo fue ver que las cosas se salieron de control; la fiesta se pone buena cuando el dueño de la casa se emborracha; la fiesta se prendió cuando sacaron la guillotina y acabaron con el rey, no por gordito o glotón, sino por rey, por Borbón. No hago apología de la muerte, pero esa revolución es sinónimo de quemar la Bastilla y guillotinar, dar derechos a los hombres y a los ciudadanos; es decir, más que bellaca, la cosa estuvo dionisiaca: vino, bala, sangre, gritos y susurros. De fondo sonaba la Marsellesa. Tal vez esa fue la gracia: que todo se salió de control hasta la aparición del “culibajito”, Cul court o petit cul para los entendidos. Sí, Napoleón ordenó la république, pero desacomodó a las colonias españolas en América y ahí fue donde ganamos, y ahí fue donde aparecieron los
Antonios Nariños, los Bolívares y los Santanderes, los Josés Marías Córdobas, en el etc., muchos héroes anónimos.


Pero, pero, pero… ¿Alguno –seguro que sí- sabía que nuestra primera revolución fue contra los revolucionarios franceses y que fue gestada por esclavos?, ¿alguno sabía que esa revolución inició con un ritual vudú?, ¿qué tiene que ver esto con el reguetón? [Paciencia] ¿Alguien sabe que fue con la Ceremonia Bwa Kayiman (Bosque Caimán) que todo fue posible? Material para una película de Tarantino o René Castellanos. En 1804, Haití se independizó de sus opresores, paradójicamente republicanos y revolucionarios, pero racistas. Entre 1791 y 1804, personas esclavizadas fueron capaces de resistir, aplicar las enseñanzas de la revolución de 1789 y montar una organización político-territorial. Si no pueden ver similitudes entre Haití del siglo XVIII y XIX y el PR del siglo XXI, es porque no entienden la vibra, sí, la puvibra. Sigo.

Es decir, no es que el reguetón muestre varias caras, sino que se usa con diferentes propósitos, para bailar y para otras cosas. En este segundo rubro yacen las cuestiones políticas, porque todo es política. Orinar es un acto político. Opinar, sufragar, comer, rezar y amar, portar o no la burka, ponerse cucos rojos o amarillos, ropa interior de encaje. Todo es un acto político, o puede ser interpretado como tal porque el ser humano, más que el mundo, habita una realidad simbólica. En ese sentido, el placer también es político, infinitamente político, y por eso es que pasó lo que pasó con la canción “+57” –y que escuché in primis gracias a Mario Hernández-. Como con el ascenso y merecida caída Roselló, ese día las redes explotaron.

Reguetón y libertad política

Imagino al Ferxxo y a Karol G subiendo al patíbulo, tomados de la mano, enfundados enropita para ir a Versalles. Sus cabezas ruedan y no rueda la música. Maluma llora y el restono está, salieron del reino a caballo, los capturaron y parece que los ejecutaron de manerasumaria, bang. Los decapitados bailan tristes hasta que quienes ordenaron muerte y destierro de los reguetoneros mueren también en las garras de la machine infernale. Estaparodia de lo que ha venido pasando con el género urbano desde el 7 de noviembre de 2024, fecha de lanzamiento de la canción “+57”, la cual encendió la polémica sobre la hipersexualización femenina, agregando otro problema: menores de edad (“mamacita desde los fourteen”). Medellín (Colombia) es, ahora, la capital del reguetón y las estrellas del género compusieron una canción que, lejos de ser como cualquier otra, trató el tema mencionado.


No pasó lo de siempre. Por el contrario, fueron llevados ante un tribunal por afectar los derechos de las menores. Eso es lo que dice una sentencia del Consejo de Estado
Colombiano, pero, pero, pero la reflexión que debe hacerse es otra, de tipo político. Hacer música, reguetón, es un acto político, pero esto se hace desde la cultura. La cultura en Colombia tiende a verse muy influenciada por eso que llaman cultura narco (i.e., “Sin tetas no hay paraíso”, dinero fácil y su capacidad de comprarlo todo), sin embargo, esto es algo que el reguetón celebra en toda América. Los reguetoneros de PR, República Dominicana, Panamá y hasta el trap argentino celebran la cultura narco. La diferencia parece radicar en que René y Bad Bunny tuvieron la oportunidad y la tomaron. Cambiaron la historia presionando y usando su influencia para precipitar un cambio político para los boricuas. El género habla de lo mismo en todas partes, pero los reguetoneros colombianos parecen producir más problemas de los que resuelven.


En Colombia, el reguetón no usa su influencia más que para generar influencia, promoverse como un fenómeno del mercado musical y del streaming. Esto no es preocupante porque manifestaciones artísticas como la música están para pasar de un oído al otro y, pese a que todo es un acto político, el acto también está en su anverso: la omisión. No querer hacer nada también es un acto político. Karol G es una artista muy influyente y gracias a ella las mujeres tienen una visibilidad y han comenzado a sentirse más empoderadas. Esto puede ser algo que ni Simone de Beauvoir haya logrado escribiendo lo que escribió, pues su manifestación artística a través de las letras no es la de la reguetonera colombiana. Aunque no son equiparables –pues Karol G no colaboró con los nazis-, el medio de expresión
elegido difiere en alcance y diversidad de públicos.


“Al César lo que es del César”


El reguetón sirve para todo: derrocar gobiernos o producir erecciones, pero finalmente lo que cuenta es que es un medio de influencia para hacerse conocer, para transmitir ideas que ya están sintetizadas en el sistema endocrino, en las hormonas. La idea de ser libres radica en que podemos elegir entre opciones, radica en que no somos esclavos del destino y en que podemos elegir. En el caso de la hipersexualización de las menores, la cuestión está en que tenemos la capacidad de indignarnos mientras sentimos el beat o somos esclavos del ritmo. Si bien el Consejo de Estado dijo en su fallo que la “+57” cosificaba a las menores, no se le puede echar la culpa de los desastres sociales a un grupo de reguetoneros, “al César lo que es del César…”.


Si fallan las políticas públicas no es porque una canción lo diga o porque las ideas viajen más rápido a través de la música que los discursos literarios. Todo es un ejercicio de libertad y de la capacidad de cada quien de discernir entre el bien y el mal. Esta capacidad, lastimosamente no la brinda Spotify, o no directamente. La sociedad debería saber cuáles son sus problemas y también debería saber que si una jovencita “apagó el cel pa no dejarse pillar” no es culpa de la música. La sociedad debería saber, igualmente, que si “La baby es mala, pero inteligente” debería saber que sus papás no lo son tanto, o algo están haciendo mal, o que si no hacen algo es porque no pueden o no quieren.


Así, cuando los reguetoneros colombianos puedan revertir una situación terrible a través de su influencia, como pasó en PR en 2019, será por la misma influencia que hoy se les tilda de nefasta. Todo es un acto político.