No pude evitar preguntarme

l. Dinámicas económicas en pareja

En el episodio diez de la temporada dos de Sex and the city Miranda Hobs, abogada graduada de Harvard, invita a su novio Steve, mesero, a la cena de fin de año de su empresa. Como cualquier evento de oficina en el contexto de la serie, se exigía como código de vestimenta traje.


Steve no vio inconveniente alguno, pues en su departamento diminuto tenía guardado un traje dorado -imposible que se presente con eso, estamos todos de acuerdo-. Miranda lo llevó de compras a una sastrería, y se decidieron por un traje azul marino, con los zapatos que hacían juego.


El problema llegó cuando Steve se dio cuenta de la cantidad exorbitante de dinero que tenía que gastar por todo. Sin embargo, Miranda se ofreció a pagar, al fin y al cabo era ella quien lo había invitado. Steve se negó rotundamente expresando que sentía que había salido de compras
con su madre.


A la hora de salir para la cena, Steve llegó al departamento de Miranda, vestido normal.
Devolvió el traje que no podía pagar, y terminó su relación con la explicación de que ella debía buscar a un tipo a su nivel, y que siempre habrá algo fuera de su alcance.
Por lo que me pregunto, ¿las mujeres exitosas deben de tener parejas igual o más exitosas que ellas?, ¿los hombres sienten perder su masculinidad frente a una mujer con mayor poder adquisitivo?


Según un estudio realizado en 2024, presentado por el Instituto nacional de estudios
demográficos (Ined), en Francia, las parejas en las que la mujer contribuye más a los ingresos comunes que su pareja masculina corren un mayor riesgo de separación. “Las parejas en las que la proporción de ingresos aportados por la mujer es superior al 55% son más inestables que otras parejas, de manera significativa”, con un “riesgo de separación” superior del 11 % al 40 % en comparación con las parejas con ingresos iguales, según este estudio realizado por primera vez en Francia y publicado en junio de 2024 en la revista European Journal of Population. Además, “el riesgo de separación aumenta con la participación de la mujer en los ingresos totales” de la
pareja.


¿Hay alguna explicación psicológica o social?

Un sentimiento tanto más fuerte cuanto que esta pérdida de poder económico es, para muchos hombres, un ataque a su virilidad, o incluso una «desvirilización». Una encuesta publicada en 2013 en la revista Personality and Social Psychology Bulletin y realizada a 200.000 parejas danesas (entre 1997 y 2006) reveló que los hombres sufrían más trastornos de ansiedad y disfunciones eréctiles cuando el salario de su pareja o esposa era superior al suyo.

Es cierto que desde el siglo XX, con movimientos tan grandes como el feminismo, y la llegada de las mujeres a la fuerza laboral, los hombres dejaron ese rol siempre suyo de figura protectora.

Habrá cientos de cifras más sobre las ventajas para hombres y mujeres con las dinámicas que rompen o intentan romper esos patrones estructurales: hombres que pueden quedarse en casa con sus hijos si así lo quieres, hombres que pueden explorar la moda desde aspectos más queer, hombres que pueden romperse a llorar sin que sean la burla.

Las identidades y las presiones económicas que echan a andar el mundo, se están viendo y se verán en la tarea de seguir cuestionándose, ¿necesitan los hombres mujeres menos que ellos en algunos sentidos?, ¿tendrá razón Steve?. Veremos opiniones encontradas y acomodadas a favor: siempre el otro está equivocado. Sabremos, por la superficialidad de las conversaciones y los juicios sobre el macho más macho y la mujer más necesitada de todo, que las mentalidades conservadoras no han evolucionado tan rápido como los cambios sociales. Y seguiremos esperando.

Con todo esto, no pude evitar preguntarme, ¿sacrificaríamos nuestro éxito profesional por el personal?